«Hasta que me mate no va a parar». La exconcejala llanisca Marisa Elviro escuchó muchas veces a Laura Cruz pronunciar esa frase. La guardia civil asesinada el miércoles por su expareja, también agente del Instituto Armado, «lo decía en serio y todos sabíamos que lo decía en serio», recordó ayer Elviro. Un día después del crimen, aquellas palabras resonaban en Llanes como un presagio cumplido, mientras cientos de personas se reunían para arropar a la familia, especialmente a sus tres hijos: un joven de 18 años y dos gemelas de 13.
«Hasta que me mate no va a parar»: advirtió a sus amigas la guardia civil Laura Cruz, asesinada en el cuartel de Asturias por su exmarido, también agente
