Activismo. El vino de la Marina Alta es revoltoso y un punto rebelde. Y delicioso. Camina hacia la ecología y la filosofía del vino natural. No hay química. Y de ahí que achispe lo justo. Estos vinos son felices. También complejos, sí. Pero felices. No hay ni pizca de dramatismo. Ni migrañas. Son luminosos.
La moscatel y el moscatel, la dulce y deliciosa uva y el gran y complejo vino de la Marina Alta
